http://ciencia.barrapunto.com/article.pl?sid=08/05/01/1128251&from=rs
lufo nos cuenta: «Albert Hofmann, el químico suizo que descubrió la droga alucinógena LSD, ha fallecido en su país natal a los 102 años, según anunció hoy la organización que reeditó su libro sobre la sustancia psicotrópica.» Como su gran amigo Ernst Jünger (igualmente avezado psiconauta), ha muerto centenario, de viejo. Se le recordará como "padre de la era psiquedélica" por su descubrimiento del LSD-25, que no fue causal, como suele decirse, sino imprevisto, dentro de las investigaciones médicas que estaba haciendo con los alcaloides de un hongo, el cornezuelo, que parasita el centeno. Pero Hofmann fue sobre todo un ejemplo en vías de extinción de científico humanista y sabio. Aparte de la mítica (literaria, musical, filosófica...) que ha envuelto al LSD desde la década de 1960, su uso y abuso, su éxito y su prohibición (convertida de golpe y porrazo de prometedor fármaco en "la amenaza número uno de América"), conviene señalar que sus extraordinarias propiedades farmacológicas (activa en millonésimas de gramo, sin dosis letal conocida, sin factor de tolerancia...), sedujeron durante la década de 1950 y 1960 a escritores como Jünger y Aldous Huxley, al singular Ken Kesey, a toda la llamada "contracultura" progre y hippy, a la antipsiquiatría, pero también a la CIA y a la psiquiatría institucional, a neurólogos y psiquiatras del mundo entero, hasta el punto de que en 1960 había ya 1000 comunicaciones científicas sobre esta sustancia.